Un plan de ahorro para ganar en confianza

Sarah B., 57, asesora fiscal*

"¿Cuál era mi problema? La periodontitis. Hace dos años solo me quedaban tres dientes en la arcada de arriba. ¿Qué solución había? Colocar tres raíces dentales artificiales a cada lado del maxilar superior que soportarían un puente rígio de doce dientes. No estaba preocupada por el dolor una vez que se hubieran colocado los implantes pero, por supuesto, fue difícil.

Durante el tiempo que llevé dentaduras postizas a menudo tenía miedo de que se me salieran delante de un cliente, se me cayeran en la comida o se me desplazaran hacia la parte de atrás de la boca. Tengo doscientos clientes y, por lo tanto, no me puedo permitir sentirme insegura. Para mí, la solución con implantes era necesaria desde un punto de vista médico, así como para mi bienestar general.

Quería un ajuste fuerte, tener seguridad, y la sensación de no tener que pensar si puedo hablar, reír o comer sin tener un 'percance'.

Además, mi marido es cinco años más joven que yo, y me quiero sentir atractiva y cómoda con él. Por lo tanto, opté muy conscientemente por las prótesis fijas. Hace diez años decidí no ampliar mi seguro y en su lugar invertí un poco de dinero cada mes en acciones, que después gasté en mi tratamiento con implantes y de esta forma comprar un poquito de felicidad personal. Poco después abrí un nuevo plan de ahorro ya que tengo previsto colocarme implantes también en la mandíbula inferior."

* Estos testimonios de pacientes pueden no reflejar su experiencia con el tratamiento con implantes dentales. Los resultados pueden no ser iguales en todos los implantes colocados y por tanto, no ser aplicables a todos los pacientes. Respecto a los posibles riesgos asociados al tratamiento con implantes dentales, consulte a un odontólogo profesional y vea la sección de Preguntas frecuentes.